¿DISFRUTAR O REALIZAR EL DIBUJO?

 Fotografía: Sticker Mule en  Unsplash .

Fotografía: Sticker Mule en Unsplash.

Por Gudrun

Las personas, estemos o no en el campo de las artes, gozamos de su existencia. 

Como ejemplo, la música y el cine se vuelven parte de nuestra manera de vivir; actividades de recreación, relajación y de acompañamiento para hacer más ameno nuestro día a día. Los disfrutamos, pero no los realizamos, ya sea porque no sabemos cómo o porque no nos gusta el proceso y únicamente apreciamos el resultado.

Desde que somos niños nos vemos rodeados de imágenes que se originan en el dibujo. Tenemos este acercamiento en libros, caricaturas, películas, juguetes, videojuegos y personajes que se convierten en nuestros favoritos.

Ésto, y el ambiente en el que nos desarrollamos, son influencia para ir definiendo lo que nos gusta y así decidir a qué queremos dedicarnos más adelante.

Desde que somos niños nos vemos rodeados de imágenes que se originan en el dibujo.

Pasamos por muchas profesiones antes de decidir la definitiva. En ocasiones elegimos una carrera porque a eso se dedican nuestros padres, o porque está de moda o es la que mejor beneficia económicamente. Un caso preocupante es cuando se busca estudiar algo “que no tenga matemáticas” y así es como se llega erróneamente al campo de las artes.  

A veces nuestra decisión de profesión se basa en querer hacer lo que de pequeños e incluso siendo grandes nos ofrece diversión. Queremos hacer ilustración, dibujos animados, crear mundos fantásticos, videojuegos, comics, etc., pero no conocemos el proceso que involucra llegar a la pantalla grande, a los libros o consolas. Si elegimos esta área únicamente por el producto final, sin conocer todo lo que implica, puede resultar ser una decepción. 

El dibujo es la base de la ilustración, de un videojuego o una animación –además del guion, del cual ya hemos hablado sobre su importancia-. ¿Qué es lo que nos atrae: el proceso o el resultado? Dibujar implica horas de lectura, investigación, alimentación visual, práctica, práctica y más práctica. 

Si ponemos atención a nuestra película animada favorita nos daremos cuenta que está llena de detalles que, si bien no son clave para la historia, sí son parte del ambiente donde se desarrolla y sin éstos la narración sería muy plana. 

Dibujar implica horas de lectura, investigación, alimentación visual, práctica, práctica y más práctica.

Imaginen el cuarto de Andy de Toy Story: La cama con ornamentos de madera, la colcha de su personaje favorito, el escritorio, el corcho, los dibujos hechos por Andy, la silla, el tapete, las lámparas, la persiana en la ventana, jugueteros, el baúl, el tapiz de nubes... Detalles que crean el ambiente. Detalles que no llegaron ahí mágicamente, sino alguien trabajó en ellos, en la selección del material, en su diseño.  

La creación de los personajes es igualmente un proceso largo. Lo que vemos como resultado es el conjunto de muchas fases. ¿Qué cara van a tener? ¿Qué tamaño tendrán? ¿Cómo será su cuerpo? ¿Qué ropa van a vestir y por qué?

Si no nos apasiona, resultará tedioso y hasta frustrante tener que invertir tanto tiempo en el desarrollo de un proyecto.

Nuestro consejo en Artinside es que, si están pensando en dedicarse a la animación o áreas afines, hagan una investigación previa para conocer lo que implica. Nuestras puertas están abiertas para aclarar sus dudas y que vean directamente el proceso. Y si les apasiona y están dispuestos a entregarse en cuerpo y alma. ¡Bienvenidos sean!

2018ArtinsidedibujoComentario